Las diferencias que existen entre un libro y su adaptación cinematográfica son muy evidentes. Como ya hemos dicho, sería completamente erróneo pretender que una adaptación fuera completamente consecuente a nuestro imaginario sobre una obra literaria, porque cuando leemos un libro lo interpretamos, y desarrollamos un mundo dentro de nuestras cabezas con las herramientas que el autor nos brinda. Mientras que cuando vemos un filme, ese mundo está dado por completo, no hay cabida a la imaginación cuando estamos viendo y oyendo las cosas.
Quizá esa es la razón por la que el público se decepciona tanto cuando ve la adaptación cinematográfica de su libro favorito. En la cabeza de cada lector hay un mundo diferente creado con herramientas semejantes.
Con seguridad, si te pones en la tarea de hacer una re-interpretación por medio de imágenes sobre ese libro que tanto te gusta, habrán muchas personas que cuando lo vean no sentirán que fue acertado o consecuente, porque a pesar de que ambos hayan leído la misma obra, cada quien tiene un imaginario distinto en su mente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario